martes, 4 de marzo de 2008

Autoridad y Obediencia

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En el principio Dios creó lo que no era con una sola palabra de su boca: SEA. Y lo que no era, comenzó a ser. Esto denota la plena autoridad de Dios en su misma palabra y nos demuestra que Dios mismo es autoridad.
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Luego creo al hombre con un espíritu, alma y cuerpo. Este hombre tuvo un propósito de ser. No fue creado al azar. Su propósito era administrar la tierra, sojuzgarla, cuidarla. Para ello le dio plena autoridad sobre todas las cosas. La palabra del hombre tenía tanta autoridad que hasta tenía la tarea de ponerles nombre a todos los animales y bestias.
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Todo vio Dios que era bueno excepto que el hombre este solo. Para ello creó a la mujer.
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De aquí en adelante no veremos al hombre como un hombre, sino como representación de hijos e hijas de Dios y a la mujer no como género como figura de la iglesia.
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Todo estaba en perfecta armonía y comunión. De nada tenían necesidad. No les faltaba alimento.
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En el medio de todo se encontraba el árbol de la vida, representando a Jesucristo, como debería estar, en centro de nuestras vidas. Solo se les había impedido comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Esto significaba estaba ya en los planes de Dios que el hombre alcanzara la vida eterna, pues del árbol de la vida, no se le había prohibido comer.
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Pero de repente aparece la serpiente, animal que se arrastra, figura de Satanás, en clara evidencia que Satanás estaba sometido a la autoridad del hombre y de la iglesia.
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Satanás tienta a la mujer, o sea, a la iglesia. Y la iglesia ve con buenos ojos alcanzar no la vida eterna en Cristo Jesús, sino sabiduría y conocimiento. Sueña con títulos académicos que confirmen la autoridad que ya estaba perdiendo.
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Finalmente, la iglesia engañada come del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Desobedece a Dios y da de comer al hombre el fruto de la desobediencia. El hombre conciente de lo que estaba haciendo, pues el hombre no fue engañado, obedece a su mujer, o sea a su iglesia, sin importar cuanto le podía llegar a costar.
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El hombre, el pueblo de Dios, obedece a una iglesia que ha desobedecido a Dios, que ha primado la sabiduría y el conocimiento antes que la vida eterna ya planeada por Dios de ante mano, por lo tanto desobedece a abiertamente y de su propia voluntad a Dios.
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¿Qué consecuencia trajo esto? El hombre es echado, expulsado de los propósitos divinos, representado por el Edén y pierde su autoridad.
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Tanto el hombre, pueblo de Dios, como la mujer, iglesia de Dios, fueron condenados a alcanzar todas las cosas en sus propias fuerzas y en su propia autosuficiencia.
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Quizás esta simple explicación sirva a los que en este momento están en proceso de maduración, en medio de una crisis sobre autoridad y obediencia.
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¿La buena nueva cual es? A los que hoy de su voluntad deciden obedecer a Dios, y priman la vida eterna toda autoridad es devuelta, y pasan instantáneamente a gozar de las bendiciones abundantes de la obediencia a Dios por sobre todas las cosas.
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Lucas 22:29 “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

1 comentario:

Yaohuh dijo...

Gracia y Paz amado hermano...le dejo este link espero lo visite
www.generacionisacar.blogspot.com