martes, 10 de abril de 2007

"Por sus frutos conoceréis"


Jeremías 12:1 “Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegraré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos y tienen bien todos los que se portan deslealmente? Los plantaste y echaron raíces; crecieron y dieron fruto; cercano estás de sus bocas, pero lejos de sus corazones.”

Versión Reina y Valera 1960


Hay ciertos pasajes relacionados con el fruto, que en reiteradas ocasiones nos han generado diversas confusiones. ¿Cómo es que en una Iglesia semejante ocurran ciertas cosas? Todo se resume y sintetiza al fruto. Si hay fruto y bueno, es de Dios. Si hay fruto pero malo no es de Dios. “Por sus frutos conoceréis”. Así terminan muchos planteamientos que ya no se pueden sostener ni fundamentar. Esta frase se ha utilizado por muchos para esconderse de verdaderos cuestionamientos como si el fruto obtenido, hubiese sido por el esfuerzo de sus manos.
Aunque se haya trabajado hasta el desvanecimiento, el fruto que luego se ve es por Obra exclusiva del Señor y por su gracia. No por otra cosa. No hay mérito para nosotros y por lo tanto no podemos apropiarnos de ellos ni mucho menos exhibirlos como propios. Ese fruto no es una condecoración. Ese fruto, esa prosperidad, ese gran bien, ese crecimiento, esa multiplicación no se puede transformar en una identificación personal. Aún así, hoy en día vemos que eso ocurre y hasta a veces nos hace dudar de muchas cosas, pero este pasaje traerá luz a nuestras vidas.
¿Qué más quisiera como Hijo de Dios que tener en mi boca sus palabras, tenerlo en mi boca a él mismo? ¿Qué más quisiera como Hijo de Dios que tenerlo a él viviendo verdaderamente dentro de mí? ¿Qué más quisiera que ser uno con él, ya no tenerlo mas cerca sino dentro de mí? Bueno. Este pasaje nos muestra que en medio de la prosperidad, en medio de un crecimiento numérico y jerárquico, en medio de grandes dones, Dios puede estar cerca de la boca de los desleales. No en sus bocas, sino cerca. Pero en medio de tanto “buen fruto” Dios puede estar lejos del corazón. Te preguntarás como es que se puede dar esto. Simple, solo abre tu espíritu y tu entendimiento. Marcos 7:6 nos dice: “Este pueblo de labios me honra, más su corazón esta lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.” Puedes estar viendo un gran mover en tu Iglesia, milagros, prosperidad, y muchas cosas, pero aún así te pueden estar enseñando cosas humanas y no de Dios.

Ahora podemos volver a meditar en el pasaje que tanto nos han enseñado: “Por sus frutos conoceréis”. ¡Claro que si, ahora conocemos! Bendito sea Dios por ello.