viernes, 7 de diciembre de 2007

La soledad de un cristiano

Por A. W. Tozer
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La soledad de un Cristiano es el resultado de su andar con Dios en un mundo perverso; un caminar que muy a menudo lo lleva a apartarse de la comunión con buenos cristianos así como del mundo no regenerado (los no conversos). Sus instintos dados de Dios claman por compañía con otros de su mismo sentir, otros que puedan entender sus deseos, sus aspiraciones, su absorción en el amor de Cristo; y debido a que dentro del círculo de sus amigos hay tan pocos que comparten sus experiencias internas, él se ve forzado a caminar solo. Los deseos insatisfechos de los profetas por comprensión humana los causaba a clamar en sus quejas, y aun nuestro Señor sufrió de la misma manera.
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El hombre [o mujer] que actualmente ha experimentado internamente la divina Presencia, no encontrará muchos que lo entiendan. El encuentra a pocos que les interesa hablar aquello lo cual es el objeto supremo de su interés, así que a menudo está silencioso y preocupado aun en el medio de una ruidosa reunión religiosa. Debido a esto él recibe la reputación de ser aburrido y demasiado serio, y por eso es evitado y el espacio entre él y la sociedad se hace cada vez más grande. El busca a amigos en cuyas vestiduras él pueda sentir el olor de mirra y aloe y casia de los palacios de marfil, y al encontrar solo pocos o ninguno, él, al igual que María, guarda estas cosas en su corazón.
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Es esta misma soledad la que lo lleva hacia Dios. Su incapacidad de encontrar compañía humana lo conduce a buscar en Dios lo que no puede encontrar en ningún otro lugar.
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Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. (Ap. 12:11)

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3 comentarios:

Gustavo Furnier dijo...

bueno, me decidi a comentar en este post al releerlo. Porque desde el dia que lo publicaste me ha quedado dando vueltas en la cabeza (quizas corazon).
En alguna medida es verdad lo que dice Tozer, aunque siento, quizas desde una mentalidad pastoral, que esa soledad deberia ser "acompañada", (permitime esta contradicción), por la comunión con el cuerpo, mas allá de que la comprensión exista o no.
Nadie nos dijo que la mano debería entender al pie o el pie al cerebro, mas si se nos ha dicho que se necesitan mutuamente.
Creo yo que en la comunión con el cuerpo de Cristo suceden cosas muy tremendas mas alla de lo sensorial.
Adhiero en parte a este sentir porque de alguna manera lo he experimentado mas aun sigo insistiendo que la comunion es clave en la vida del cristiano.
Ahora, ¿Que es la verdader comunión? bueno eso lo dejo para algun inspirado que quiera escribir.

Gustavo Furnier

Anónimo dijo...

Bueno encontre este post hace como 2 años aproximadamente y lo he visto una y otra vez y dejame decirte que es precisamente tal y como me siento, evitado y pues son pocos los articulos que dan en el clavo, ojala que yo pueda salir de este hueco porque ya la salida ya no la encuentro. gracias

Myriam Franco dijo...

GRACIAS por haber publicado este artículo.
No sé si llegarán a leer este comentario escrito a las 16.55 ( hora Argentina) el 20-08-2012.
Pero si lo llegan a leer...GRACIAS...Que DIOS los bendiga. En el Nombre Santo de JESUCRISTO. Amén.